3 de diciembre de 2015

Winter is coming…

Gordon Parks para LIFE magazine
Nueva York, 1952
Ay, el frío. Aquella temida sensación que ha venido para quedarse un tiempo en nuestra casa. No es que seamos malos anfitriones, todo lo contrario, pero es que este invitado precisamente es de los que viene por sorpresa y si te descuidas ¡no se va!

No nos queda otra que sacar toda la ropa de abrigo que tenemos en la parte alta de nuestro armario ropero y empezar a ponernos una y otra y otra capa hasta ganarle la batalla. Y, ya puestos, incluso podemos abrigar nuestra casa y darle un sutil cambio de imagen. Que las sillas también tienen frío y no le harán ningún feo a su nuevo look hibernal.

A parte de encender nuestras estufas, radiadores o chimeneas podemos vestir nuestro hogar con pieles, por supuesto siempre sintéticas, para reforzar ese calorcillo que tanto nos apetece cuando llegamos a casa después de un duro y frío día de trabajo.

Bien combinadas, además, pueden convertirse en un elemento con una gran carga decorativa y eso nunca está de más. 

Las pieles son como el retorno al pasado más alejado y recóndito de nuestro ser. De cuando el hombre tenía una relación más salvaje y dependiente con la naturaleza. Los bárbaros, los vikingos… todos ellos recubierto de pieles, delante del fuego, combatiendo el frío nórdico en espacios rústicos de madera.


(Foto: Vintagepiken)


El impersonal plástico de la silla Eames o el frío metal de la silla Tolix se camuflan perfectamente bajo las pieles de diferentes tonos. El blanco y negro de la lámpara Jielde y todo lo que la rodea, son un marco ideal para esta composición. Todo muy bien acompañado de la gran mesa de madera que aporta un agradable ambiente rústico industrial. Ojo al detalle de los árboles de navidad. Podemos ir tomando nota, que ya la tenemos aquí!


(Foto: My Home)


La piel no puede faltar en nuestro dormitorio, el rincón de nuestro hogar donde necesitamos más calor y confort. Encima de la cama seguro que mantendrá nuestros pies bien calentitos. Fantástico el detalle de la escalera de madera como mesita de noche.


(Foto: Elisabeth Heier)


La piel se convierte en el complemento perfecto de un asiento. Para que cuando nos sentemos estemos más cómodos y calentitos. Nos encontramos otra vez con la lámpara Jielde que, aparte de en despachos, encaja perfectamente en espacios más de ocio y descanso.


(Foto: Dwell)

La piel, la mejor aliada de la madera para conseguir esa calidez buscada, es también algo suave y agradable. El confort que necesitamos ante la llegada del frío invierno.


(Foto: Gozde Eker)


En ambientes menos monocromáticos una piel blanca puede suavizar y calmar el ambiente.


(Foto: Milk)


También en la home office nuestra espalda y nuestro trasero agradecerán que una piel bien sueva y tupida haga nuestras horas de trabajo más agradables.


(Foto: Atelier Rue Verte)


Una silla Thonet tal vez no sería la más confortable para una home office, pero todo cambia añadiéndole una voluminosa piel.


(Foto: Cheetah is the new black)


Otro icono que combina bien con un trozo de piel encima es la metálica silla Bertoia. En un ambiente otoñal con esa mesita que parece una piña gigante y esos cuernos coronándola.


(Foto: Alis)


En Alis hemos ido un poco más allá y hemos tapizado una butaca con piel. El resultado nos encanta. Si a ti también te ha gustado y se te ocurre una silla que te gustaría tapizar de la misma manera, ven y juntos estudiaremos las mejores opciones para hacer tu pequeño trono vikingo.


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